domingo, 28 de junio de 2009

Estoy en un punto en donde no sé cuál es el punto, en donde la vida se convirtió en un día a día y el disfrute de vivir en una lejana e imposible utopía. Hoy me paso días mirando el techo y contando telarañas, y ni suspirar puedo pues cuando lo hago no sólo se me parte el alma, se me quiebra la espalda y tengo miedo de que se me dañe el corazón. Yo no se lo dije a nadie, y creo que a esta altura a nadie se lo diré, se me esta pudriendo el cuerpo y peor aún, ya se me ha podrido el ser.

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