Estoy en un punto en donde no sé cuál es el punto, en donde la vida se convirtió en un día a día y el disfrute de vivir en una lejana e imposible utopía. Hoy me paso días mirando el techo y contando telarañas, y ni suspirar puedo pues cuando lo hago no sólo se me parte el alma, se me quiebra la espalda y tengo miedo de que se me dañe el corazón. Yo no se lo dije a nadie, y creo que a esta altura a nadie se lo diré, se me esta pudriendo el cuerpo y peor aún, ya se me ha podrido el ser.
domingo, 28 de junio de 2009
Estoy en un punto en donde no sé cuál es el punto, en donde la vida se convirtió en un día a día y el disfrute de vivir en una lejana e imposible utopía. Hoy me paso días mirando el techo y contando telarañas, y ni suspirar puedo pues cuando lo hago no sólo se me parte el alma, se me quiebra la espalda y tengo miedo de que se me dañe el corazón. Yo no se lo dije a nadie, y creo que a esta altura a nadie se lo diré, se me esta pudriendo el cuerpo y peor aún, ya se me ha podrido el ser.
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